Sobre mi deseo de la pintura. 1985

Este es un texto que escribí (según la fecha que aparece en el manuscrito) en enero de 1985, para una jornada abierta del Taller de Arte Actual impartido por Antonio Saura, en el que participaba y por el que fui elegida como representante.
Me da un poco de sonrojo leerlo actualmente.
Lo publico porque es un manifiesto de una época en la que la pintura fue para mí una especie de catarsis, como bien queda expresado en mis lejanas palabras.
Cuando una es joven, se es más desvergonzada y grandilocuente con las palabras.
Han pasado cuarenta años. No está mal.
Hoy estoy diseñando mi página web y realizando un curso de creación de contenidos digitales en la UNED.
Mi posibilidad en la creación queda acreditada en la obra que aquí transmito, tanto en la pintura como en el dibujo, la escultura o la arquitectura.
En general, tienen el mismo sustrato: nunca he podido sustraerme a mí misma.
Siempre, para los artistas fui arquitecta y para los arquitectos, artista.
Nunca me hizo gracia.
Ahora soy más pintora, después de un largo período sin pintar.
Simplemente, la pintura me había abandonado.
No hubo drama. Fui arquitecta.
Debo confesar que me daba mucha curiosidad mi nuevo encuentro con la pintura:
¿qué iba a pintar?
¿qué gama de colores me poseería?
¿estarían presentes los mismos fantasmas?


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